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* LA DEUDA DE LA PROSTITUTA Genial!!!




LA DEUDA DE LA PROSTITUTA
Genial!!

En agosto, en una pequeña ciudad, cae una lluvia torrencial y hace varios días que la ciudad parece desierta.
Hace tiempo que la crisis viene azotando este lugar, todos tienen deudas y viven a base de créditos.
Por fortuna Llega un millonario forrado de dinero y entra en el único pequeño hotel del lugar, pide una habitación, pone un billete de 100 Euros en la mesa de la recepcionista y se va a ver las habitaciones.


- El jefe del hotel agarra el billete y sale corriendo a pagar sus deudas con:
- El carnicero.

Éste toma el billete y sale corriendo a pagar su deuda con:
- El criador de cerdos.

Al momento éste sale corriendo para pagar lo que le debe al:
- Molino proveedor de alimentos para animales.

El dueño del molino toma el billete al vuelo y corre a liquidar su deuda con:
- María la prostituta a la cual hace tiempo no le paga, en tiempos de crisis hasta ella ofrece servicios a crédito...


La prostituta con el billete en mano sale para:
- El pequeño hotel, donde había traído a sus clientes las últimas veces y que todavía no había pagado y le entrega el billete:
- Al dueño del hotel.

En este momento baja el millonario que acaba de echarle un vistazo a las habitaciones, dice que no le convence ninguna, toma el billete y se va.
"Nadie ha ganado un centavo, pero ahora toda la ciudad vive sin deudas y mira el futuro con confianza"!!!


MORALEJA:
SI EL DINERO CIRCULA, EN LA ECONOMÍA LOCAL, SE ACABA LA CRISIS.

****************
Consumamos más en los pequeños comercios y mercados.
- Dejate de banalidades!
- Consume lo que tus amigos y tu país producen !!!
- Si tu amigo tiene una microempresa ¡comprale!
- Si tu amigo vende ropa ¡comprale !
- Si tu amigo vende zapatos ¡comprale!
- Si tu amiga vende Repostería ¡comprale!
- Si tu amiga hace uñas !lleva a tu mamá!
- Si tu amigo es contador ¡ve a que te asesore!!
- Si mi amigo fuera dueño de un restaurante... ¿Qué creés?
¡Yo comería ahí!
- Si un amigo mío tuviera una pastelería *¡a ésa iría!
- Si un amigo mío tuviera una tienda ¡en esa compraría!
La próxima vez que entres a una gran pastelería, acuérdate de tu amigo, hermana, prima, tío que vende empanadas, hojaldres, pasteles y que además son deliciosos.


Al final del día, La mayor parte del dinero es recaudado por las grandes corporaciones y ¿qué crees? Se va del país! Pero cuando compras a un emprendedor, a un pequeña mediana empresa o a tus amigos, los ayudas a ellos, todos ganamos y aportas a nuestra economía.

Apoyemos el emprendimiento...

Apoyemos el consumo local ....

Apoyemos la producción nacional... 😉 😎
Autor desconocido

-***** Ésto también pasará




Hubo una vez un rey que dijo a los sabios de la corte:
- Me estoy fabricando un precioso anillo. He conseguido uno de los mejores diamantes posibles. Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total, y que ayude a mis herederos, y a los herederos de mis herederos, para siempre. Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa debajo del diamante del anillo.

Todos quienes escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados, pero darle un mensaje de no más de dos o tres palabras que le pudieran ayudar en momentos de desesperación total...






Pensaron, buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada.

El rey tenía un anciano sirviente que también había sido sirviente de su padre. La madre del rey murió pronto y este sirviente cuidó de él, por tanto, lo trataba como si fuera de la familia. El rey sentía un inmenso respeto por el anciano, de modo que también lo consultó. Y éste le dijo:

-No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje. Durante mi larga vida en palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una ocasión me encontré con un místico. Era invitado de tu padre y yo estuve a su servicio. Cuando se iba, como gesto de agradecimiento, me dio este mensaje –el anciano lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey-. Pero no lo leas –le dijo- manténlo escondido en el anillo. Ábrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación-



Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos lo perseguían. Estaba solo y los perseguidores eran numerosos. Llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un precipicio y un profundo valle; caer por él sería el fin. Y no podía volver porque el enemigo le cerraba el camino. Ya podía escuchar el trotar de los caballos. No podía seguir hacia delante y no había ningún otro camino...

De repente, se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso:
Simplemente decía “ÉSTO TAMBIÉN PASARÁ”.

Mientras leía “ésto también pasará” sintió que se cernía sobre él un gran silencio. Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos.

El rey se sentía profundamente agradecido al sirviente y al místico desconocido. Aquellas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a ponerlo en el anillo, reunió a sus ejércitos y reconquistó el reino. Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital hubo una gran celebración con música, bailes... y él se sentía muy orgulloso de sí mismo.



El anciano estaba a su lado en el carro y le dijo:

-Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje.

-¿Qué quieres decir? –preguntó el rey-. Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi vuelta, no estoy desesperado, no me encuentro en una situación sin salida.

-Escucha –dijo el anciano-: este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas; también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado; también es para cuando te sientes victorioso. No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero.

El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: “Esto también pasará”, y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba, pero el orgullo, el ego, había desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Se había iluminado.

Entonces el anciano le dijo:

-Recuerda que todo pasa. Ninguna cosa ni ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas.










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-***** HUMILLADO POR CREER EN DIOS (Algo para compartir y bendecir) .-









Un hombre que trabajaba en el ejército era constantemente humillado porque creía en Dios.  Un día, su superior quería humillarlo enfrente de las tropas.  Llamó al joven soldado y le dijo:

- Joven, venga aquí !  Tome la llave y vaya y estacione el jeep allá al frente!







El joven soldado dijo:  "No sé manejar".  

Entonces dijo el Capitán: - Bueno, pues entonces pida ayuda a su "Dios"!  Demuéstrenos que Él existe!

El joven soldado tomó las llaves y mientras caminaba hacia al vehículo empezó a orar. Subió al vehículo y lo estacionó PERFECTAMENTE bien así como el Capitán lo pedía.  

Al salir del jeep el joven soldado vio que todos estaban llorando y le dijeron al mismo tiempo:
  " Nosotros queremos servir a tu Dios!"



El soldado asustado preguntó qué estaba sucediendo.  El Capitán llorando abrió el cofre del jeep y le mostró al joven soldado que el carro no tenía máquina.  

Entonces el joven dijo:  "Ven? Ese es el Dios al que yo sirvo! EL DIOS DE LOS IMPOSIBLES! El Dios que da vida a lo que no existe.  Ustedes creerán que hay aún cosas imposibles, PERO CON DIOS TODO ES POSIBLE!

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A la persona que esté leyendo ésto, le ruego a Dios que haga UN MILAGRO EN TU VIDA! Lo pido en Nombre de Jesús, Amén!

Comparte a quien quieras bendecir y no olvides escribir AMÉN!





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** TOMEN EN CUENTA ESTO CUANDO LES VENGAN A CONTAR UN CHISME





En la antigua Grecia Sócrates tenía una gran reputación de sabiduría. Un día vino alguien a encontrar al gran filósofo, y le dijo:
- ¿Sabes lo que acabo de oír sobre tu amigo?
- Un momento - respondió Sócrates - antes de que me lo cuente, me gustaría hacerte un test, el de los tres tamices.
- ¿Los tres tamices?


- Pero sí, - continuó Sócrates - antes de contar cualquier cosa sobre los otros, es bueno tomar el tiempo de filtrar lo que se quiere decir. Lo llamo el test de los tres tamices. El primer tamiz es la verdad. Has comprobado si lo que me dices es verdad?
- No... Solo tengo lo que he oído hablar...
- Muy bien. Así que no sabes si es la verdad. Continuamos con el segundo tamiz, el de la bondad. ¿Lo que quieres decirme sobre mi amigo, es algo bueno?
- Ah no! Por el contrario.
- Entonces - continuó Sócrates - quieres contarme cosas malas acerca de él y ni siquiera estás seguro de que son verdaderas. Tal vez aún puedes pasar la prueba, sigue siendo el tercer tamiz, el de la utilidad. ¿Es útil que yo sepa qué me habría hecho este amigo?


- No, en serio.
- Entonces - concluye Sócrates - lo que querías contarme no es ni cierto, ni bueno, ni útil; ¿Porqué querías decírmelo?

** Oro Molido (Reflexión "la esencia de la decencia)



Un anciano conoce a un joven quien le pregunta: 

- ¿Se acuerda de mí?
Y anciano dice que no. 
Entonces el joven dice que fue su alumno. 

Y el profesor pregunta:
- ¿Qué estás haciendo?

- Soy profesor 

- Ah que bueno ¿Como yo?

- Sí. Me convertí en maestro porque usted me inspiró a ser también como usted.

Luego le pregunta al tipo cuándo lo inspiró a ser maestro. Y el alumno cuenta la historia:

-“Un día, un amigo mío, también estudiante, llegó con un hermoso reloj nuevo, y decidí que lo quería para mí y lo robé, lo saqué de su bolsillo. Poco después, mi amigo notó el robo y se quejó a usted (maestro). Entonces usted se dirigió a la clase y dijo: - El reloj de su colega fue robado. Quien lo robó, que lo devuelva. No lo devolví porque no quería hacerlo. 

Luego cerró usted la puerta y les dijo a todos que se pusieran de pie y que iría a uno por uno para buscar en los bolsillos de todos hasta encontrar el reloj. Pero les dijo a todos que cerraran los ojos, que haría esto con los estudiantes con los ojos cerrados...

Todos cerraron los ojos y usted fue de bolsillo en bolsillo y cuando llegó al mío encontró el reloj y lo tomó. Continuó usted buscando en todos, y cuando terminó, dijo: "Abran los ojos. Ya tenemos el reloj".

No me dijo usted nada. 
Nunca mencionó el episodio. 
Nunca dijo quién había robado a nadie.
Y ese día, usted salvó mi dignidad para siempre. Fue el día más vergonzoso de mi vida. Pero también el fue el día que mi dignidad se salvó de no convertirme en ladrón, mala persona, etc. Nunca dijo nada. 
No me dio apenas una lección moral. Y recibí el mensaje. Y entendí, que esto es lo que debe hacer un verdadero educador.
¿Se acuerda de ese episodio, maestro?

Y el profesor responde:
- Recuerdo la situación, el reloj robado, busqué en todos, etc. 
Pero no te recordaba. 
Porque también yo cerré los ojos mientras buscaba.

(Esta es la esencia de la decencia).

*Si Para Corregir Necesitas Humillar... ¡Entonces no sabes enseñar!

Desconozco el autor

-** Para Criar Hijos Responsables, Aprende del ÁGUILA








Cuando el aguilucho ha llegado a cierta edad y tiene condiciones para valerse por sí mismo, la madre saca del nido las plumas y las hierbas, de modo que solo quedan las espinas para que incomoden a la criatura.

El aguilucho ya no tiene confort, entonces las espinas le obligan a buscar una mejor casa. 

Ahí entra el águila madre: desde determinado punto de altura lanza a su hijo y empieza a enseñarle a volar. 

Lo arroja, el aguilucho extiende las alas, pero todavía no puede sostener el aleteo, el viento le gana, y empieza a caer.



La madre lo observa y desciende a su rescate; lo toma con las patas, nuevamente lo sube y repite la operación: lo vuelve a lanzar. 


Y así, hasta que la criatura aprenda. Una vez que aprende ya está apto para emprender su propio rumbo.

Las águilas no apañan la dependencia.




Las águilas no mantienen a hijos ociosos, o vuelas o vuelas.
¡Para triunfar en la vida hay que tener características de águila!


-** El Cuento de la Libélula.... (hermosa reflexión sobre la muerte)




"En el fondo de un viejo estanque vivía un grupo de larvas que no comprendían por qué cuando alguna de ellas ascendía por los largos tallos de lirio hasta la superficie del agua, nunca más volvía a descender donde ellas estaban.

Se prometieron una a otra que la próxima de ellas que subiera hasta la superficie, volvería para decirles a las demás lo que le había ocurrido.

Poco después, una de dichas larvas sintió un deseo irresistible de ascender hasta la superficie. 



Comenzó a caminar hacia arriba por uno de los finos tallos verticales y cuando finalmente estuvo fuera se puso a descansar sobre una hoja de lirio. Entonces experimentó una transformación magnifica que la convirtió en una hermosa libélula con unas alas bellísimas. 

Trató de cumplir su promesa, pero fue en vano. Volando de un extremo al otro de la charca podía ver a sus amigas sobre el fondo. Entonces comprendió que incluso si ellas a su vez hubieran podido verla, nunca habrían reconocido en esta criatura radiante a una de sus compañeras.

El hecho de que después de esa transformación que llamamos muerte, no podamos ver a nuestr@s amig@s o familiares, ni comunicarnos con ellos, no significa que hayan dejado de existir...

"LA MUERTE, NO ES MÁS QUE UN CAMBIO DE MISIÓN".-

** El Rey y la Mendiga (Presta atención a esta historia y su moraleja)


Cuentan que había una vez un rey muy apuesto que estaba buscando esposa. Por su palacio pasaron todas las mujeres más hermosas del reino y de otros más lejanos; muchas le ofrecían además de su belleza y encantos, muchas riquezas, pero ninguna lo satisfacía tanto como para convertirse en su reina.
Cierto día, llegó una mendiga al palacio de este rey y con mucha lucha consiguió una audiencia.

"No tengo nada material que ofrecerte, solo puedo darte el gran amor que siento por ti" le dijo al rey: " Si me permites puedo hacer algo para demostrarte ese amor".

Ésto despertó la curiosidad del rey, quién le pidió que dijera que era eso que podía hacer.

"Pasaré 100 días en tu balcón, sin comer ni beber nada, expuesta a la lluvia, al sereno, al sol y al frío de la noche. Si puedo soportar estos 100 días, entonces me convertirás en tu esposa".

El rey, sorprendido más que conmovido, aceptó el reto. Le dijo: Acepto, si una mujer puede hacer todo esto por mí, es digna de ser mi esposa.
Dicho esto, la mujer comenzó su sacrificio.
Empezaron a pasar los días y la mujer valientemente soportaba las peores tempestades. Muchas veces sentía que desfallecía del hambre y el frío, pero la alentaba imaginarse finalmente al lado de su gran amor.
De vez en cuando el rey asomaba la cara desde la comodidad de su habitación, para verla y le hacia señas de aliento con el pulgar.
Así fue pasando el tiempo, 20 días, 50 días, la gente del reino estaba feliz pues pensaban: ¡Por fin tendremos reina!... 90 días... y el rey continuaba asomando su cabeza de vez en cuando para ver los progresos de la mujer. "Esta mujer es increible" pensaba para sí mismo, y volvía a darle aliento con señas.
Al fin llego el día 99 y todo el pueblo empezó a reunirse en las afueras del palacio para ver el momento en que aquella mendiga se convertiría en esposa del rey. Fueron contando las horas, a las 12 de la noche de ese día, tendrían reina.


La pobre mujer estaba muy desmejorada; había enflaquecido mucho y contraido enfermedades. Entonces sucedió. A las 11 de la noche del día 100, la valiente mujer se rindió, y decidió retirarse de aquel palacio. Dio una triste mirada al sorprendido rey, y sin decir una palabra se marchó.
¡La gente estaba conmocionada! Nadie podía entender por qué aquella valiente mujer se había rendido faltando solo una hora para ver sus sueños convertidos en realidad.
¡Había soportado tanto!
Al llegar a su casa, su padre se había enterado ya de lo sucedido. Le preguntó: ¿Por qué te rendiste a solo instantes de ser la reina?
Y ante su asombro, ella respondió: Estuve 99 días y 23 horas en su balcón, soportando todo tipo de calamidades y no fue capaz de liberarme de ese sacrificio. Me veía padecer y solo me alentaba a continuar, sin mostrar siquiera un poco de piedad ante mi sufrimiento. Esperé todo este tiempo un atisbo de bondad y consideración que nunca llegaron. Entonces entendí: ¡Una persona tan egoísta, desconsiderada y ciega, que solo piensa en sí misma, no merece mi amor!
MORALEJA: Cuando ames a alguien y sientas que para mantener a esa persona a tu lado tienes que sufrir, sacrificar tu esencia y hasta rogar... aunque te duela, retírate. Y no tanto porque las cosas se tornen difíciles, sino porque quien no te haga sentir valorado, quien no sea capaz de dar lo mismo que tú, quien no puede establecer el mismo compromiso, la misma entrega... simplemente NO TE MERECE.
Desconozco su autor

-** Una Buena Reflexión **




🎯UNA BUENA REFLEXIÓN🎯

Un campesino cansado de la rutina del campo y de tanto trabajo duro, decidió vender su finca. 
Como sabía que su vecino era un destacado poeta, le pidió el favor que le hiciera el aviso de venta.

El poeta accedió gustosamente.

👉 El aviso decía: "Vendo un pedacito de cielo, adornado con bellas flores 🌴🍀 y verdes árboles, hermosos prados y un cristalino río con el agua más pura que jamás hayan visto"

El poeta tuvo que marcharse por un tiempo, pero a su regreso decidió visitar a sus nuevos vecinos, pensando que aquél hombre del aviso se había mudado.



😯 *Su sorpresa fue mayor al ver al campesino trabajando en sus faenas.*

El poeta pregunto: ¡Amigo! ¿No se iba de la finca?

El campesino con una sonrisa le respondió:

-No mi querido vecino, después de leer el aviso que usted me hizo, comprendí que tenía el lugar más maravilloso de la tierra y que no existe otro mejor..

😀 *Enseñanza:* 😀

No esperes a que venga un poeta para hacerte un aviso que diga lo maravillosa que es tu vida, tu hogar, tu familia y lo que posees.

Dale gracias a Dios porque tienes vida, salud y esperanza de poder seguir luchando para alcanzar tus metas. 🙌

Que el Señor bendiga ese pedacito de cielo que es tu vida, que bendiga tu familia, tus amigos y tu trabajo que permite llevar el sustento a tu hogar.



💯 *"Nacimos para ser Felices, no para ser Perfectos"* 💯

El amanecer es la parte más bonita del día porque es cuando Dios te dice:

*"Levántate, te regalo otra oportunidad de vivir y comenzar nuevamente de mi mano"*...

** Permaneciendo Abiertos al Amor (Paulo Coelho)



Leí en el diario el caso de una criatura, en Brasilia, que fue brutalmente golpeada por sus padres. Como resultado su cuerpo perdió la capacidad de movimiento y además quedó sin habla.

Internada en el hospital, fue cuidada por una enfermera que le decía diariamente "yo te quiero". Aunque los médicos sostenían que no conseguía escucharla y que sus esfuerzos eran inútiles, la enfermera continuaba repitiendo "Yo te quiero, no lo olvides".

Tres semanas después, la criatura había recuperado sus movimientos. Cuatro semanas después, volvía a hablar y a sonreír.

La enfermera nunca concedió entrevistas, y el diario no publicaba su nombre - pero queda aquí el registro, para que no olvidemos nunca que el amor cura.



El amor transforma, el amor cura. Pero a veces el amor construye trampas mortales, y termina destruyendo a la persona que decidió entregarse por completo. ¿Qué sentimiento complejo es éste que - en el fondo - es la única razón para continuar vivos, luchando, procurando mejorar?

Sería una irresponsabilidad intentar definirlo porque, como todo el resto de los seres humanos, yo solamente consigo sentirlo. Se escriben miles de libros, se estrenan obras teatrales, se producen films, se crean poesías, se tallan esculturas en madera o mármol, pero, a pesar de ello, todo lo que el artista puede transmitir es la idea de un sentimiento, pero no el sentimiento en sí mismo.

No obstante, aprendí que este sentimiento está presente en las pequeñas cosas y se manifiesta en la más insignificante de las actitudes que tomamos; por lo tanto es necesario tener el amor siempre en mente cuando actuamos o dejamos de actuar.

Coger el teléfono y decir la palabra de cariño que postergamos. Abrir la puerta y dejar entrar a quien necesita nuestra ayuda. Aceptar un empleo. Abandonar un empleo. Tomar la decisión que estábamos dejando para después. Pedir perdón por un error que cometimos y que no nos deja en paz. Exigir un derecho que tenemos.

Abrir una cuenta en el florista, que es más importante que el joyero. Poner la música bien alta cuando la persona amada esté lejos, pero bajar su volumen cuando se halla cerca. Saber decir "sí" y "no", porque el amor lidia con todas las energías del hombre. Descubrir un deporte que pueda ser practicado por ambos. No seguir ninguna receta, ni siquiera las contenidas en este párrafo, porque el amor requiere creatividad.

Y cuando nada de eso sea posible, cuando lo que resta es apenas soledad, entonces acordarse de una historia que un lector me envió una vez:
"Una rosa soñaba día y noche con la compañía de las abejas, pero ninguna venía a posarse en sus pétalos.

La flor, sin embargo, continuaba soñando. Durante sus largas noches imaginaba un cielo donde volaban muchas abejas que venían a besarla cariñosamente. Así conseguía resistir hasta el día siguiente, cuando volvía a abrirse con la luz del sol.



Cierta noche, conociendo la soledad de la rosa, la luna preguntó:
- ¿Tú no estás cansada de esperar?
- Quizás. Pero tengo que seguir luchando.
-¿Por qué?
- Porque si no me abro, me marchitaré."

En los momentos en que la soledad parece destruir toda la belleza, la única manera de resistir es continuar abiertos.

Paulo Coelho

** Las Cosas no siempre son lo que parecen...




Dos ángeles que viajaban pararon a pasar la noche en el hogar de una familia rica.

La familia era grosera y rechazó la estancia de los ángeles en el cuarto de
huéspedes de la mansión.

En su lugar, los ángeles fueron hospedados en un espacio frío del sótano. Hicieron su
cama en el suelo duro, entonces, el ángel más viejo vio un agujero en la pared y lo reparó.

Cuando el ángel más joven le preguntó porqué lo hizo, el ángel viejo le contestó que
"las cosas no son siempre lo que parecen".



La noche siguiente, los ángeles se hospedaron en un hogar muy pobre, pero el granjero y su esposa eran muy hospitalarios. Después de compartir el poco alimento que tenían, los esposos dejaron dormir a los ángeles en la cama de ellos para que estuvieran cómodos el resto de la noche.

Cuando el sol salió a la mañana siguiente los ángeles encontraron al granjero y a su esposa hechos pedazos: su única vaca, de la cuál obtenían dinero por su leche, posaba muerta en el campo.

El ángel joven se enfureció y le preguntó al ángel viejo por qué permitió que esto sucediera. El primer hombre tenía todo y le ayudaste, la segunda familia tenía muy poco y estaban dispuestos a compartir todo y dejaste morir a su única vaca.

"Las cosas no siempre son lo que aparentan" le contestó el viejo ángel.

Cuando permanecíamos en el sótano de la mansión, noté que había oro en ese agujero de la pared. Puesto que el propietario era tan obsesionado, avaro y poco dispuesto a compartir su buena fortuna, sellé la pared para que él jamás lo encuentre.

Entonces, ayer en la noche cuando nos dormimos en la cama de los granjeros, el ángel de la muerte vino por su esposa. Le di la vaca en lugar de ella.

"Las cosas no son siempre lo que parecen".



Esto es a veces exactamente lo qué sucede cuando las cosas no resultan de la manera que esperamos.

Si tienes fe, necesitas confiar en ese resultado y esta será tu única ventaja. Puede ser que no lo sepas hasta tiempo más adelante.

Dios actúa de maneras extraordinarias a nuestro entendimiento, así que cuando no entiendas qué está haciendo, no te preocupes, Él sabe perfectamente lo que hace.

Recuerda que todas las cosas ayudan a bien para los que aman a DIOS.

Desconozco el autor

** Cuando Vienen las Olas







A veces ocurren cosas en nuestra vida que perecen desagradables,



Un niño se hizo un barquito de madera y salió a probarlo en el lago, pero sin darse cuenta, el botecito, impulsado por un ligero viento, fue mas allá de su alcance. Apenado corrió a pedir ayuda a un muchacho mayor que se hallaba cerca, para que le ayudara en su apuro. Sin decir nada, el muchacho mayor empezó a coger piedras y echarlas, al parecer en contra del barquito.

El pequeño pensó que nunca tendría su bote otra vez y que el muchacho grande se estaba burlando de él, hasta que se dio cuenta que en vez de tocar el bote, cada piedra iba un poco mas allá de éste y originaba una pequeña ola que hacía retroceder el barco hasta la orilla.

Cada piedra estaba calculada. Por último, el juguete fue traído al alcance del niño pequeño, quien quedó contento y agradecido con la posesión de su pequeño tesoro.



A veces ocurren cosas en nuestra vida que perecen desagradables, sin sentido ni plan; pero si esperamos un poco nos daremos cuenta de que cada prueba, cada tribulación, es como una piedra arrojada sobre las quietas aguas de nuestra vida, que nos trae más cerca de la felicidad.

Desconozco su autor






-***** EL DÍA EN QUE JESÚS GUARDÓ SILENCIO...(bella reflexión)


El archivo "Amigo" estaba al lado de "Amigos que traicioné" y "Amigos que abandoné cuando mas me necesitaban". Los títulos iban de lo mundano a lo ridículo. "Libros que he leído", "Mentiras que he dicho", "Consuelo que he dado", "Chistes que conté".


Aún no llego a comprender cómo ocurrió, si fue real o un sueño. Solo recuerdo que ya era tarde y estaba en mi sofá preferido con un buen libro en la mano.

El cansancio me fue venciendo y empecé a cabecear.

En algún lugar entre la semi-consciencia y los sueños, me encontré en aquel inmenso salón, no tenía nada en especial salvo una pared llena de tarjeteros, como los que tienen las grandes bibliotecas. Los ficheros iban del suelo al techo y parecía interminable en ambas direcciones. Tenían diferentes rótulos. Al acercarme, me llamó la atención un cajón titulado "muchachas que me han gustado". Lo abrí descuidadamente y empecé a pasar las fichas. Tuve que detenerme por la impresión, había reconocido el nombre de cada una de ellas: ¡Se trataba de las muchachas que a mí me habían gustado!



Sin que nadie me lo dijera, empecé a sospechar de dónde me encontraba. Este inmenso salón, con sus interminables ficheros, era un crudo catálogo de toda mi existencia.

Estaban escritas todas las acciones de cada momento de mi vida, pequeños y grandes detalles, momentos que mi memoria ya había olvidado. Un sentimiento de expectación y curiosidad, acompañado de intriga empezó a recorrerme mientras abría los ficheros al azar para explorar su contenido. Algunos me trajeron alegría y momentos felices, otros por el contrario, un sentimiento de vergüenza y culpa tan intensos que tuve que volverme para ver si alguien me observaba.


El archivo "Amigo" estaba al lado de "Amigos que traicioné" y "Amigos que abandoné cuando mas me necesitaban". Los títulos iban de lo mundano a lo ridículo. "Libros que he leído", "Mentiras que he dicho", "Consuelo que he dado", "Chistes que conté".

Otros títulos eran: "Asuntos por los que he peleado con mis hermanos", "Cosas hechas cuando estaba molesto", "Murmuraciones cuando Mamá me reprendía de niño", "Vídeos que he visto" No dejaba de sorprenderme de los títulos. En algunos ficheros había muchas más tarjetas de las que esperaba y otras veces menos de las que yo pensaba.

Estaba atónito del volumen de información de mi vida que había acumulado. ¿Sería posible que hubiera tenido el tiempo de escribir cada una de esas millones de tarjetas? Pero cada tarjeta confirmaba la verdad.



Cada una escrita con mi letra, cada una llevaba mi firma. Cuando vi el archivo "Canciones que he escuchado" quedé atónito al descubrir que tenía más de tres cuadras de profundidad y, ni aún así, vi su fin. Me sentí avergonzado, no por la calidad de música, si no por la gran cantidad de tiempo que demostraba haber perdido.

Cuando llegué al archivo: "Pensamientos lujuriosos" un escalofrío recorrió mi cuerpo. Sólo abrí el cajón unos centímetros me avergonzaría de conocer su tamaño. Saqué una ficha al azar y me conmoví por su contenido; me sentí asqueado al constatar "ese" momento, escondido en la oscuridad, había quedado registrado. No necesitaba ver más.


Un instinto animal afloró en mí. Un pensamiento dominaba mi mente: ¡Nadie debe entrar jamás a este salón! ¡Tengo que destruirlo!

En un frenesí insano arranqué un cajón, tenía que vaciar y quemar su contenido. Pero descubrí que no podía siquiera desglosar una sola del cajón. Me desesperé y traté de tirar con más fuerza, sólo para descubrir que eran más duras que el acero cuando intentaba arrancarlas.

Vencido y completamente indefenso, devolví el cajón a su lugar. Apoyando mi cabeza al interminable archivo, testigo invencible de mis miserias, empecé a llorar en eso el título de un cajón pareció aliviar en algo mi situación:
"Personas a las que les he compartido el evangelio". La manija brillaba, y al abrirlo, encontré menos de 10 tarjetas. Las lágrimas volvieron a brotar de mis ojos. Lloraba tan profundo que no podía respirar; caí de rodillas al suelo llorando amargamente de vergüenza. 



Un nuevo pensamiento cruzaba mi mente: nadie deberá entrar a este salón, necesito encontrar la llave y cerrarlo para siempre.Y mientras me limpiaba las lágrimas, lo vi.

¡Oh, no!, ¡Por favor no!, ¡Él no!, ¡Cualquiera menos Jesús!Impotente vi como Jesús abría cajones y leía cada una de mis fichas. No soportaría ver su reacción.

En ese momento no deseaba encontrarme con su mirada.

Intuitivamente Jesús se acercó a los peores archivos.

¿Por qué tiene que leerlos todos? Con tristeza en sus ojos, buscó mi mirada y yo bajé la cabeza de vergüenza, me llevé las manos al rostro y empecé a llorar de nuevo. Él, se acercó, puso sus manos en mis hombros. Pudo haber dicho muchas cosas, pero Él no dijo una sola palabra.


Allí estaba junto a mí, en silencio. Era el día en que Jesús guardó silencio y lloró conmigo.
Volvió a los archivadores y, desde un lado del salón, empezó a abrirlos, uno por uno, y en cada tarjeta firmaba su nombre sobre el mío. ¡NO!, le grité corriendo hacia él. Lo único que atiné a decir fue sólo ¡No!, ¡No!, ¡No! cuando le arrebaté la ficha de su mano. Su nombre no tenía porque estar en esas fichas. ¡No eran sus culpas, eran las mías!

Pero allí estaban, escritas en un rojo vivo. Su nombre cubrió el mío, escrito con su propia sangre. Tomó la ficha de mi mano, me miró con una sonrisa triste y siguió firmando las tarjetas.

No entiendo cómo lo hizo tan rápido. Al siguiente instante lo vi cerrar el último archivo y venir a mi lado. Me miró con ternura a los ojos y me dijo: "Consumado es, está terminado, yo he cargado con tu vergüenza y culpa".

En eso, salimos juntos del salón que aún permanece abierto. Porque todavía faltan más tarjetas que escribir.

Aún no sé si fue un sueño, una visión, o una realidad, pero, de lo que si estoy convencido, es que la próxima vez que Jesús vuelva a ese salón, encontrará mas fichas de qué alegrarse, menos tiempo perdido y menos fichas vanas y vergonzosas.

Gracias Jesús por haber hecho que esta reflexión llegara a mí.